“Reparar”, “reciclar”… y “restaurar”(I) El celo y la guillotina.

Los seres humanos estamos programados para solucionar nuestros propios problemas (especialmente cuando el montante económico no acompaña demasiado), pero así evolucionamos como especie, y así pudimos comenzar a inventar e innovar. Por eso no es raro que todo el mundo tenga un conocido que sabe hacer “algo”, que es un “manitas” o similar. Y benditos sean, nos sacan de muchos apuros a cambio de un café. Pero también en este caso a veces la distancia entre el profesional y ese hombre o mujer habilidoso/a se diluye cuando éste no es consciente de que no es profesional y cree ser lo que no sabe…

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Esos (casi) imperceptibles detalles…

Esos insignificantes detalles diarios… qué dificil son de apreciar a veces, pero ¿qué sería realmente nuestra vida sin ellos? Ser restaurador, y estar formado para fijarte en los detalles más pequeños de los objetos, te ayuda a ver la vida de una forma distinta, a dar importancia a realidades que muchas veces pasan desapercibidas.

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