Pensar en un regalo para alguien querido no es fácil. Casi siempre. Por eso cuando piensan en mí para algo así, la responsabilidad es doble: por empatía y por dedicación para cumplir con los deseos de la persona que me lo pide.
Se habla, se elige, se recomienda, se aconseja, y se toma una decisión. A veces para no pensar más en ello y otras veces, porque: “sí, esa es”. Llamadlo corazonada. Suele ser la clave en las decisiones importantes.
Yo creo que esta vez hemos acertado de pleno, Sarai. Llámalo debilidad de madre pero creo que además, como las mujeres guapas, nuestra pequeña Meditatio gana en presencia. Ya me contarás…
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Muy bonita la piel y con el marrón queda muy especial, le gustara.
Saludos.
Muchas gracias Fernando, todo un honor para mí tu comentario. Un afectuoso saludo.
No he podido evitar que me recuerde a mi querida Meditatio.
Le encantará porque es preciosa.
Un beso!
¡Gracias Delia! Es cierto que tiene un aire… pero falta el díscola-botón 😉
Es estupenda!!!! Gustarme no, me encanta!!!!!!!!! Eres lo más Raquel! Confiar en ti para un regalo es acertar de lleno!
¡Muchas gracias, Sarai! ¡Cómo me alegra que te guste!