Mira a lo lejos

Proceso de dorado con película

Ahora que llega el buen tiempo es posible abrir la ventana en el estudio y tener una sensación similar a estar trabajando al aire libre.

Puedo ver el cielo desde ella, y éste juguetea reflejándose en el sobre de cristal de mi mesa. Oigo el rumor de la calle. Y la naturaleza despertando al calor momentáneo.

Luz transmitida, reintegración

Esta mesa de cristal que veis en la fotografía tiene mucha utilidad para mí. El sobre de vidrio templado permite la aplicación de un foco de luz fría en la parte inferior y poder ser utilizada como mesa de luz.

Así, puedo usar esa luz transmitida para fotografiar las bellas filigranas o marcas de agua que portan nuestros papeles y que muchas veces nos pasan desapercibidas, por ejemplo. Mediante esa luz podemos apreciar la magnífica estructura de corondeles y puntizones en la verjura artesanal o sus características imperfecciones, que nos pueden contar mucho de su historia como un día os detallé aquí.

También podemos admirar en todo su esplendor las coloraciones que nuestros micro-amigos (hongos y bacterias) aportan a la estructura del papel cuando lo utilizan como alimento.

Existen sofisticadas mesas de luz en el mercado para restaurar. Muchos profesionales prefieren hacérselas de manera que sean transportables: hay algunas muy interesantes, por ejemplo, para ser utilizadas con libros sin desmontar. A veces, se utilizan medios pensados para otros profesionales (se me ocurren diseñadores o arquitectos, por ejemplo).

A mí me gusta la mía, claro. Puedo focalizar la luz allá donde sea necesaria y en el momento en que la luz se agote (que dado su precio espero que sea por muchos años), cambiarla con facilidad.

Como veis en las fotografías, el uso de esta mesa no se limita a los análisis previos de cualquier documento u obra gráfica, puesto que gracias a ella podemos realizar los injertos de papel de modo preciso en aquellas partes faltantes del documento.

Fijaros por ejemplo en la foto inferior y el modo tan exacto en que la luz delimita esas obras de arte que los xilófagos trabajan como galerías de paso y alimento, llevándose la información de siglos en ello.

Reintegración, detalle

Y sí, a veces este uso constante de luz transmitida afecta a la vista. Hay que cuidarla. Durante demasiado tiempo nos pasamos mirando algo demasiado cerca de nosotros, centrados en ello, como si alrededor se extendiese un vacío.

Muchas veces abordamos de este modo los problemas. Y la vida en general.

Contra ese mal tan extendido hay una cura, dicha por el filósofo Alain. Os la dejo aquí:

Mira a lo lejos

8 Comentarios

  1. Ruth

    Mira a lo lejos, la vista tiene que descansar, para no hacerse (más) miope

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  2. Fernando

    Muy bella reflexión, gracias luz.

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    • Raquel Alonso

      “Gracias a la luz que nos ha dado (y da) tanto”…Muchas gracias por leer y comentar, Fernando.

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  3. Díscola

    Mirar a lo lejos, tomar distancia… Buena táctica, que casi siempre funciona, si logras ponerla en funcionamiento, claro.
    No tengo la suerte de ver el cielo desde mi estudio, pero ahí estamos, ahí… preparando la huida de la ciudad. Entonces sí que veré el cielo, y el campo y muchas cosas más, espero. Entonces sí que podré mirar a lo lejos…
    Un beso!

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    • Raquel Alonso

      Yo veo el cielo y parte del Monte Naranco, pero daría lo que fuera por tener, además, los pies “en la tierra” -que diría una buena amiga mía-. Vamos, salir del cemento. Del todo. Así que mi gran enhorabuena por esa huida al campo: que sea pronto. Un beso grande.

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  4. Pipocass Handmade

    Preciosa reflexión Raquel!Imprescindible en estos momentos complicados hacer un esfuerzo y tomar distancia, mirar a lo lejos!

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