La mujer indómita

AutorretratoArtemisia nos fascina de forma inevitable cuando nos enfrentamos a su obra. Como gran creadora es de una fuerza arrolladora y cercana.

Es todo un estallido sensorial que nos acerca a lo sublime.

Es una mujer de carne y hueso la que nos mira desde cada uno de sus autorretratos alegóricos.

La sentimos inteligente, indómita, apasionada, incansable.

No sé si es por la intensidad de su mirada, de sus brazos poderosos, de sus manos inagotables, de su impudor en los desnudos femeninos.

De todas las mujeres creadoras que no debieron nunca separarse como género, Artemisia es emblemática. Es una artista de una calidad tal, que una sufre al saber que estuvo tanto tiempo olvidada.

En su obra podemos recorrer varios estadios del barroco italiano. Desde el clasicismo más luminoso al claroscuro más tenebroso, pasando por el brillante colorido de la escuela veneciana. Entre Florencia, Roma y Venecia, Artemisia supo aprender de todas las influencias y hacerlas suyas.

Hasta su vida es fascinante, y conocemos bastante de ella precisamente porque también fascinó a sus contemporáneos. Era genuina esa independiencia soberbia de una mujer que vivía de su trabajo, que tenía un taller a su cargo. Se dice que los contemporáneos disfrutaban de tener cuadros en los cuales se podía reconocer el bello rostro de la artista.

Su vida no fue sencilla, por supuesto. Lo más conocido es, quizá, el episodio de su violación por otro pintor que colaboraba en el taller de su padre, Agostino Tassi. Si se sabe todo de ese asunto es porque quedó registrado en un lastimoso juicio iniciado por el padre Artemisia, en donde a la joven artista se le sometió a todo tipo de revisiones ginecológicas e incluso se le aplicó tortura en los dedos para justificar la veracidad de los hechos. Hasta los detalles más escabrosos y las humillantes palabras de Tassi sobre ella han quedado registradas en los archivos. Desconozco por ello las razones que motivaron a Agnès Merlet para revertir ese terrible acto en una historia de amor en su película Artemisia. No lo entiendo, la verdad.

Y no me gusta nada. Si lo hechos fueron así, y nada indica lo contrario, ignoro por qué se tuvo que transformar ese momento de su vida para demostrar que Artemisia era, ciertamente, una mujer libre que vivía su sexualidad de la misma manera… puesto que todo muestra que lo hizo el resto de su vida, y en sus obras parece defenderlo. Eso fue, ante todo, un episodio lamentable y desgarrador en la vida de cualquier persona. Si queréis leer un extracto de su testimonio, podéis hacerlo aquí.

Artemisia Gentileschi-Judith y Holofernes

Judith y Holofernes según Artemisia Gentileschi

Judith y Holofernes, Caravaggio

Judith y Holofernes según Caravaggio

De hecho, cuesta bastante poco concluir que sus impresionantes cuadros sobre la decapitación de Judith y Holofernes suponen (eso parece) una catarsis de sus propias pesadillas y una reivindicación de poder femenino. Y, si no, hagamos el ejercicio de comparación que propone Ángeles Caso en Las olvidadas. Contrasta -si no recuerdo mal- la interpretación de Caravaggio sobre misma escena que recrea Artemisia. Juzgad vosotros mismos en referencia a la actitud de las dos Judiths durante el acto en sí. Valorad la postura del cuerpo, el gesto de la muñeca, la actitud de fría decisión y ensañamiento, de concentración en el acto -y no en la posibilidad de mancharse el vestido- y el rostro de Holofernes (se dice que Artemisia pintó el de Tassi).

No sé a vosotros, pero a mí me fascina la historia que rodea el de Artemisia. El acto colaborativo. La reflexión previa sobre trasladar un hecho «real». En plan: «imposible hacerlo yo sola con un espadón como este; ¿qué tal si lo sujetas mientras yo le doy matarile?»

Susana y los viejosDe hecho esa hipocresía social, esa crueldad que la rodeaba, también aparece de forma muy evidente en este otro cuadro de Susana y los Viejos. Era uno de los temas bíblicos favoritos por los artistas puesto que permitía mostrar un desnudo femenino con todas las bendiciones eclesiásticas. En muchos de ellos, los viejos libidinosos aparecen en la lejanía; en este caso casi se ciernen sobre Susana, en esa actitud hipócrita y amenazante de guardar silencio mientras la joven se retira con un gesto de repugnancia ante su acoso.

Aparte de estas obras que son objeto de muchas interpretaciones, también me fascinan los retratos que hizo de otros personajes femeninos que llevan su rostro. Magdalenas, Lucrecias absolutamente carnales, poderosas, desesperadas, movidas por un tormento de sentimientos que se dejan ver en el gesto desordenado del rostro y de los cabellos.

¿Qué pensabas, Artemisia, cuando pintabas a esas mujeres? ¿Qué es lo que intentabas legar a tu época? Quizá lo que a mí me sugiere no sea lo mismo que a vosotros.

No quisiera, de todas maneras, dejar una historia sesgada de su obra -que de una impresión plagada de tópicos-, puesto que va más allá de este tipo de interpretaciones. Pinturas sosegadas, deliciosamente maternales, también las hubo dentro de su prolífica obra. Pero reconozco que a mí particularmente me encanta mirar hacia esta faceta suya, tan barroca como su tiempo.

Artemisia, esa mujer indómita. Hecho de menos una (¿qué digo una?) versión realmente completa de su singular vida en el cine. Donde se la muestre pintando con esa pasión con la que la imagino, la que mueve a los grandes creadores. Me gustaría que la interpretase una actriz robusta, fuerte, paradigma de la rotunda belleza barroca… y no una delicada florecilla que nunca fue.

De momento, os recomiendo este ejercicio documental que me encanta, y que pretende acercar su espíritu y su inspiración a nosotros/as, los habitantes de este mundo. Quizá, aprendiendo de ella, podamos tomar algo de su testaruda fuerza y de su inconformismo.Que buena falta nos hace.

A woman like that

[vimeo http://www.vimeo.com/9369730 w=400&h=300]

http://awomanlikethatfilm.com/about

http://mujerespintoras.blogspot.com.es/2008/01/artemisia-gentileschi-1593-1656.html

http://www.artemisia-gentileschi.com/index.shtml

http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/pintores/2025.htm

10 Comentarios

  1. Sandra

    NO sé si te has leído la novela «La pasión de artemisia» pero creo que te encantaría. Yo la devoré en pocos días.

    Responder
  2. Raquel Alonso

    Hola Sandra, pues no la he leído así que muchísimas gracias por la recomendación. Me la apunto para devorarla en seguida… 😉

    Responder
  3. Áurea

    Me ha encantado tu entrada, Raquel. Cada vez estoy más interesada en esas mujeres poderosas e injustamente silenciadas. Mujeres geniales e inconformistas con su época que ahora salen a relucir y nos dejan pensativas ante su vida y obra. Otro ejemplo de artista barroca pero patrio lo tenemos con la escultura Luisa Roldán «La Roldana» (http://es.wikipedia.org/wiki/Luisa_Rold%C3%A1n) y seguro que otros muchos más que se han quedado en el olvido. Pues eso, que me ha encantado el tema y tu forma de contarlo.

    Responder
  4. Raquel Alonso

    Muchísimas gracias por leer y comentar, Áurea. Es cierto: la vida y obra de La Roldana merece otro capítulo aparte: tiene obras muy interesantes y su vida también lo fue… Hay muchas más, sí, muchas más. Qué ganas de recordarlas… 😉

    Responder
  5. Fernando

    Muy bueno el artículo y la reflexión , gracias por darnos a conocer estas mujeres.
    Saludos

    Responder
    • Raquel Alonso

      Muchas gracias a ti, Fernando, por leer y comentar. Un saludo.

      Responder
  6. la niña del moño

    Me ha encantado Raquel! Es brutal bucear en las historias del pasado y las obras de arte, sin duda, como no hablan y no pueden ser juzgadas, esconden muchas veces en silencio mensajes muy potentes! Gracias por compartir ! Un besote:)

    Responder
    • Raquel Alonso

      ¿Verdad? Y es que casi podemos adivinar lo que pensaba la gran Artemisia, ¿o será que nos sentimos muy indentificadas con ella? 😉 ¡Muchas gracias a ti!

      Responder
  7. Díscola

    Madre mía! Qué cuadros, y qué vida tan singular tuvo esta mujer!
    Como siempre, me guardo esta «pincelada» cultural (nunca mejor dicho) a buen recaudo 😉
    Un abrazo Raquel!

    Responder
    • Raquel Alonso

      Es impactante, ¿verdad? E inspiradora… ¡Muchas gracias y un abrazo para ti también, Delia!

      Responder

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *